—No,
Sandra. Soy yo, Anne. He venido a contarte un par de cosas que
necesitas saber —me dijo.
Le
abrí la puerta y le hice un gesto con la mano para que pasase.
“¿Qué
me va a contar?”
No
podía esperar para saberlo. En el orfanato me había metido en
muchos líos por mi gran curiosidad. Nos sentamos en unos sillones
que estaban en una esquina de la habitación. Ni me había dado
cuenta que estaban allí.
—Bueno,
¿y qué me tenías que contar? —le pregunté, intentando ocultar
la intriga y desesperación que sentía en esos momentos, aunque sin
éxito.
—Sandra,
esto que te voy a contar puede que te suene muy raro y no me creas,
pero es la realidad y tienes que afrontarla, ¿de acuerdo? —me dijo
mirándome directamente a los ojos con una seriedad y una firmeza que
nunca había visto antes en su rostro; no, desde que llegué ahí.
“¿Es
tan importante?” me pregunté a mi misma.
—Sí
—le respondí, poniéndome seria. No sabía lo que me iba a decir,
pero cada segundo que pasaba me ponía aún más nerviosa. Me
empezaron a sudar las manos.
—Sandra,
estoy segura que te has estado preguntando por qué no te he adoptado
antes, es decir, cuando murieron tus padres, ¿verdad? —empezó.
Había dado en el clavo. Desde que me enteré que ella me iba a
adoptar me había estado preguntando lo mismo, dándole vueltas y
vueltas en la cabeza sin encontrar una respuesta coherente.
—Sí,
¿por qué? ¿Por qué no me adoptaste cuando tenía un año? —le
pregunté.
—Fue
porque te quería proteger, quería que vivieses una infancia normal
como los otros niños —me dijo.
“¿Proteger?
¿Proteger de qué? ¿Una infancia normal? ¿Qué significa todo
esto?” pensé para mis adentros, aunque no estuvo mucho tiempo
ahí.
—¿Por
qué y de qué me querías proteger?; ¿Y qué es eso de un infancia
normal?; ¿Qué quieres decir?; ¿Qué si me hubieras adoptado no
hubiera tenido una infancia normal? —le pregunté. Todas esas
preguntas salieron de mi boca atropelladamente y sin previo aviso.
—Sandra,
calmate. Te contaré la historia desde el principio y lo entenderás
todo, ¿vale? —me dijo con una mirada tierna en sus ojos, dándome
a entender que entendía mi comportamiento.
—De
acuerdo —le contesté volviéndome a sentar. No me había dado
cuenta que mientras hacía las preguntas me había puesto de pie,
poniendo firmemente mis manos a mis costados hechas puños. Me relajé
acomodándome en el sillón, o al menos lo intenté.
—Gracias
—dijo. Justo después me enseñó dos dedos, poniéndolos enfrente
de su cara—. Primero de todo tengo que aclararte dos cosas. Uno
—dijo enseñando sólo un dedo—: cuando tus padres murieron, tú
no habías cumplido aún el año. Dos —dijo enseñando el siguiente
dedo—: tus padres en realidad no murieron por una enfermedad como
tú creías, si no que fue en un accidente de avión cuando volvían
a Inglaterra para celebrar tu primer cumpleaños.
—¿No
murieron de ninguna enfermedad? —pregunté incrédula.
—No,
Sandra.
—Entonces,
¿por qué me dijo el director del orfanato que la carta que me dio
la escribió mi madre cuando sabía que estaba a punto de morir?
¿Estaba mintiendo? Mi madre no sabía que estaba a punto de morir,
¿verdad? ¿Ella mintió cuando me dijo que me echaría de menos?
—No
exactamente, Sandra. En realidad esa carta la escribí yo. Aquí está
la original —me explicó, entregándome un trozo de papel diferente
y con una letra más fina que la de la otra carta. Me dispuse a
leerla.
Para
mi preciosa hija:
Querida
Sandra, es posible que te sientas muy sola (aunque no lo creas).
Estoy segura que cuando te enteres de esto no querrás recibir el
cargo de duquesa, pero es importante para tu futuro. No te derrumbes
y sigue adelante, porque aún te quedan muchas cosas por descubrir.
Llegarás a conocer una persona muy importante en tu vida. Pero todo
a su debido tiempo cariño, todo esto ya te lo explicará Anne cuando
llegue el momento. Estoy segura que ella te va a tratar como si
fueras su propia hija, eso no lo dudo. Es muy buena y espero que la
trates como si fuera tu verdadera madre y la quieras tanto como yo lo
hice. Me hubiera gustado poder verte crecer, ver como ibas al
colegio, ver lo guapa que te ponías yendo a bailes y
celebraciones... Pero no te preocupes, porque yo siempre estaré a tu
lado, cuidándote junto a tu padre. Te amamos, nunca lo olvides.
Elisabeth
—Ellos
eran los duques de Inglaterra, para ser más concreta, los de
Edimburgo, y cuando murieron venían de Francia, donde habían ido
para arreglar unos asuntos de la alta nobleza —me explicó justo
después de que yo levantará los ojos del papel. Mis ojos estaban
abiertos como platos y mi boca estaba tan abierta que podría haber
cabido una naranja entera dentro.
“No
me lo puedo creer, ¡¿MIS PADRES ERAN DUQUES?! Eso si que no me lo
hubiera imaginado nunca”
—Yo
volví a reescribir la carta y la mandé al orfanato —siguió
explicando—. Me quedé la original sabiendo que, algún día,
querrías leerla. Entiéndeme, Sandra. No lo hice por molestarte ni
nada de lo que te estás imaginando. Tenía que cambiar esas pequeñas
partes por si la carta se extraviaba y no llegaba a buenas manos. Tú
madre me dio esa carta tan solo unos días después de que supiera
que estaba embarazada de ti. Quería que te la diera si alguna vez
les pasaba algo malo antes de que tú cumplieras los 19 años.
—¿Y
yo? ¿Dónde estaba? —le pregunté, saliendo del estado de shock.
—Tú
te quedaste conmigo, por eso te he dicho esta mañana que habías
crecido mucho —me contestó riendo.
—¿Y
cómo llegue hasta Boston? Porque el orfanato estaba en América no
en Inglaterra —le dije, frunciendo el ceño desconcertada.
—Yo
te mandé allí. Como ya te he dicho antes, quería protegerte. Si te
hubieras quedado, no hubieras disfrutado de tu infancia, sino que tu
infancia hubiera sido cambiada por un duro entrenamiento para llegar
a ser la próxima... duquesa de Edimburgo, ya que eras la única
sucesora para ese cargo —me contó tosiendo un poco y mordiéndose
el labio. Sabía que no me estaba contando toda la verdad. Por lo que
había dicho mi madre, ella debía contarme bastantes cosas sobre mi
futuro—. Sandra, ahora mismo no puedo contarte exactamente todo —me
dijo en respuesta a mi expresión—. Hay muchas cosas que no sabes.
Cosas importantes. Cosas que necesitas saber. Pero todo a su debido
tiempo. De momento cree lo que te estoy diciendo. Digo la verdad
cuando me refiero a la parte de protegerte. —No aguanté más y las
lagrimas empezaron a brotar de mis ojos. Me levanté y le dí un gran
abrazo.
—Gracias
Anne, gracias por todo —le dije, entre sollozos. Ella también se
puso a llorar junto a mí.
—No
es nada cariño. Y por favor no llores más que me contagias —me
dijo acariciándome el pelo. Las dos nos pusimos a reír. Había
hecho muchas cosas por mí, y yo solo había estado encerrada en mi
pequeña burbuja de cristal, aislada del mundo. Pero ahora ya no.
Tenía que afrontar la realidad y seguir adelante.
—¿Y
quién ejerce el cargo de duques si no están mis padres? —pregunté
unos minutos después.
—Yo,
cariño —me contestó—. Hice un trato con la reina. En
sustitución tuya yo ejercería tu cargo y ellos te dejarían vivir
tranquila durante tu infancia. Pero el trato acaba cuando tengas los
19, entonces tendrás que empezar a ejercer como la... duquesa de
Edimburgo —me contó volviendo a toser antes de decir la palabra
“duquesa”—. Por eso te he adoptado a los 16, para que en estos
3 años puedas aprender todo sobre la alta nobleza y así, poder
ejercer tu cargo a la perfección. Ese fue el trato.
—Entonces...,
¿ahora seré la sucesora para el cargo de duquesa? —le pregunté.
—Sí,
así es. Y a partir de mañana irás a un colegio especializado en
esto. Allí asisten los próximos herederos de algunos de los cargos
de la alta nobleza, los hijos de empresarios muy famosos o los hijos
de los presidentes actuales —me contó.
—¿Y
son sólo de Inglaterra? Los alumnos digo —le pregunté.
—No,
son de toda Europa. En cada continente hay un colegio como este —me
explicó.
—Ah,
vale —le dije un poco asustada.
“Será
un gran cambio para mí y sin siquiera mencionar que no
conozco a nadie ahí. ¿Podré hacer amigos? ¿O me verán como la
rara que viene de un orfanato?” me dije a mí misma. Ella lo
notó y de seguida dijo:
—¡Ah!
Se me había olvidado decirte que Harry también asiste a ese
colegio, también necesita prepararse.
—¿Prepararse?
¿Prepararse para qué? —le pregunté muy sorprendida y confusa.
—¡Oh!
Creía que Harry te lo había contado —me dijo.
—¿Contarme
el qué? ¿Es que al caso me tiene que contar algo? —le pregunté
aún más confundida.
—No,
no, no te preocupes —me dijo moviendo mucho los pies y las manos.
“Está
nerviosa, ¿pero por qué?”
—Harry
tiene que prepararse porque... es el heredero de la empresa de Henry.
Por si no lo sabias Henry tiene una gran empresa que es muy famosa en
todo el mundo —me contó. La voz le temblaba.
“Está
mintiendo” me dije. Reconocía
a kilómetros cuando alguien me mentía.
—¿Enserio?
—le pregunté, haciéndome la sorprendida.
—Sí,
es cierto —aseguró—. Bueno, será mejor que me vaya, tengo que
ir a arreglar unas cosas. ¿Nos vemos en la cena? —me dijo
levantándose rápidamente del sillón y dirigiéndose hacía la
puerta, antes de que pudiera hacerle más preguntas.
—Sí,
claro —le dije. Me dio un abrazo y salió de la habitación. Yo me
fui al baño para poder darme una ducha, ya que con tantas noticias y
emociones nuevas se me había quedado el cuerpo pegajoso. Pero cuando
entré al baño en ves de ver una ducha normal y corriente como la
del orfanato, vi una gran bañera en forma cuadrada. Era como un
jacuzzi de esos que veía en las novelas románticas de la tele. Me
desvestí y me metí dentro. No encontré el grifo así que me fijé
y encontré como un mando en una esquina. Apreté un botón que decía
“AGUA”. Empezó a salir agua por todos lados hasta que se llenó
la bañera. Después, empecé a apretar otros botones y empezó a
salir jabón, flores aromáticas, velas,... Hasta que la simple
“ducha” que me quería dar, se convirtió en un baño relajante.
Mientras
estaba allí relajada, empecé a pensar en lo que me había contado
Anne. Si era verdad todo aquello, quería decir que yo sería la
próxima duquesa de Edimburgo y que mañana tendría que ir a un
colegio especializado para prepararme.
“Menos
mal que no estaré sola en ese colegio” pensé aliviada.
Entonces me vino a la cabeza Harry.
“¿Qué
es eso que Harry me tiene que contar?”
Eso me intrigaba. “¿No
será nada como dice Anne? ¿O será algo importante que solo me
puede contar él y Anne no? No lo sé” pensé.
“Pero
cuando lo vea no dudaré en preguntárselo” me
dije. Salí de aquella bañera tan grande y me puse esto, quería
estar cómoda:
Cuando
acabé de vestirme, salí de mi habitación y bajé las escaleras
para poder dirigirme a la sala de estar y relajarme un poco en el
sofá. Pero cuando estaba a punto de entrar, escuché unas voces. Oí
sin querer lo que decían y creo que no tendría que haber oído
aquello.
¿QUIÉN
ESTARÁ EN LA SALA DE ESTAR? ¿SERÁ ANNE? ¿TAL VEZ HARRY? ¿O
HENRY? ¿POR QUÉ NO LO TENDRÍA QUE HABER OÍDO? LO SABREMOS EN EL
PRÓXIMO CAPÍTULO DE "You never know what will happen..."
;D x
¡Holaaaa! :D Hoy sí que he subido capítulo eeh. Me ha costado bastante escribirlo porque esto decide lo que pasará en la historia y es un momento clave para lo que pasará más adelante. Esto lo cambía todo eeh. ;) Así que leedlo bien y disfrutadlo, porque este es muuucho más largo que los demás. :)) Comentaaad y decidme que opináis de que Sandra se convierta en duquesa. Os quieroo. Lots of kisses .xx
~Sandra


Cabrona (con muuuucho cariño), no me dejes asiiii, por favor, no puedes hacer eso jajajaja
ResponderEliminar¿¿¿Cuándo subirás capítulo nuevo??? xD, y ahora me voy acordando más :-)) Creo que me acuerdo de lo siguiente, pero no estoy seguro jajaj, me sentiré privilegiado :)
aunque volverlo a leer me encanta, me encanta tu manera de escribes
Por que tu lo vales :) jajajajaj
SIGUIENTEE
PD: este también es el comentario más largo que te he dejado, jajaja, disfrútalo :P
un beso y ya hablaremos :))
HAHAHHAHAHAH soy mala eeeh. xD Ufff eso ya no lo sé porque me ha costado mucho escribirlo y el siguiente también tiene tela. Oooh graciaas, tampoco escribo tan bien eeh :) hahahah Vayaaa, largo, largo eeh pero gracias por comentar que casi nadie lo hace ;) Eso, eso a ver si hablamos más que me tienes abandonada xD
EliminarOtro beso para ti ;3
No me dejes con la intriga, capulla. :( SIGUIEEEEEENTE, CUANDO PUEDAS. LDKCNSDNKCVL. TE QUIERO.
ResponderEliminarHhahahahahhaha Lucía se estresa. xD AJDHKAHSDLAL YO MÁS. ;)
Eliminar