Me
desperté por culpa del sol que entraba por la ventanilla del avión.
Abrí un ojo y lo vi a él. Dormía plácidamente. Parecía un ángel
recién caído del cielo, iluminado por un rayo de luz. Me cogía por
la cintura y yo estaba acostada con mi cabeza encima de su pecho; se
estaba tan cómodo ahí.
Ahora
que lo podía mirar bien: tenía una nariz perfecta, ni muy grande ni
muy pequeña y recta como a mi me gustaba, unas pestañas largas e
interminables, unos labios perfectamente definidos y rosados, y olía
a colonia de hombre de esta fuerte, pero me encantaba. Sin quererlo,
pensando en todo esto, me fui acercando más y más a él y para
cuando me quise dar cuenta, ya estaba a escasos centímetros de su
cara. Podía escuchar los latidos de su corazón que iban a un ritmo
normal, y sentía su respiración tranquila rozar la piel de mi
cuello; eso hizo que se me erizaran los pequeños pelos que tenía
ahí. Pero en cambio mi respiración se estaba acelerando tanto como
mi corazón, que no paraba de latir tan rápido como podía. Me fijé
en sus labios y me entraron unas ganas inmensas de volver a besarlos,
pero la parte orgullosa de mí detuvo ese impulso a tiempo.
Cuando
al fin pude controlarme, noté de repente una mano en mi cabeza que
me empujó hacía él, haciendo la distancia que nos separaba aún
más corta. Como estábamos a escasos milímetros, acabemos uniendo
nuestros labios en un tierno beso. Primero forcejé un poco pero al
final acabé cediendo y respondiendo el beso. Después de todo era lo
que quería y deseaba, aunque no lo admitiera.
Me encantaba besar esos labios suaves que cada vez me
hacían más adicta a ellos; con tan solo rozarlos ya te creaba
adicción.
Poco
después, el beso se fue intensificando y pasó de ser un beso tierno
a uno salvaje. Sin querer entre-abrí un poco mis labios y entonces
él, sin previo aviso, empezó a mover su lengua dentro de mi cavidad
bucal. Al principio no pude reaccionar pero después le seguí la
corriente e hice lo mismo que él. Nuestras lenguas se estaban
debatiendo en una guerra feroz, hasta que nos tuvimos que separar por
falta de aire. Abrí los ojos y lo vi a él debajo de mí con una
sonrisa victoriosa en su rostro. No fue hasta entonces que me di
cuenta de lo que había hecho. Ahora él me tomaría como una
“facilona” de esas que lo único que quieren es besarse con el
primero que pasa por delante; contando que ese era mi primer beso
“verdadero”.
Me
quité de encima suyo y me hice a un lado para poder levantarme. El
avión aún estaba en marcha pero a mí no me importaba. Comencé a
caminar hacia la parte trasera del avión para poder perderle de
vista, pero cuando estaba a punto de sentarme en el asiento, alguien
me cogió por la cintura. Era él, sabía que era él, era el único
que estaba ahí y yo no quería en esos momentos verlo.
—Suéltame,
Harry —dije con un tono severo, pero, a la vez, tranquila—, ahora
mismo solo quiero estar sola.
—Sandra, no estarás enfadada por lo que acaba de pasar, ¿verdad? —Ya comenzaba a poner ese tono arrogante y machista que tanto odiaba.
—Sandra, no estarás enfadada por lo que acaba de pasar, ¿verdad? —Ya comenzaba a poner ese tono arrogante y machista que tanto odiaba.
“¿Dónde
está el Harry tierno y amable de ayer?” me dije. Había
desaparecido.
—Te lo vuelvo a repetir Harry, suéltame. —Esta vez estaba enfadada de verdad. Estaba cansada que sin motivos me abrazara o me diera caricias.
—Te lo vuelvo a repetir Harry, suéltame. —Esta vez estaba enfadada de verdad. Estaba cansada que sin motivos me abrazara o me diera caricias.
“¡No
nos conocemos! ¿Por qué me trata tan bien algunas veces?” Eso
no lo entendía.
—Admítelo, te ha gustado. Sino, no me vieras correspondido tan bien. —Me guiñó un ojo y volvió a intentar hacer lo que pasó hacía unos minutos, pero le giré la cara.
—No, Harry, no puedes cogerme cuando te de la gana y hacer lo que quieras conmigo.
—Pero Sandra...
—No, para Harry. Estoy harta de tu actitud cambiante y ya no sé que pensar. De un momento a otro puedes cambiar de ser una persona amable y tierna conmigo a ser un autentico idiota machista. No te entiendo y creo que nunca lo conseguiré hacer —dije. Comencé a llorar otra vez por la frustración.
—Sandra... Lo siento mucho. No lo hago aposta. Es que..., como ya te he dicho muchas veces, he esperado este momento durante tantos años y ahora que por fin puedo estar a tu lado, estoy más que feliz —dijo, abrazándome de nuevo.
—Pero ¿por qué Harry? ¿Por qué has esperado años para estar conmigo? ¡Si no nos conocemos de nada! —le dije, secando las lágrimas de mis ojos.
—Sí, Sandra, tú no me conoces, pero yo a ti... sí —me dijo, esperando mi reacción. Aún me dejó más aturdida y confundida de lo que estaba al principio.
—¿Cómo es eso de que me conoces? ¿Al caso me espiabas cuando estaba en el orfanato? —le dije con sarcasmo.
—Jajajajaja. No, Sandra, no es eso —me dijo riendo.
—¿Entonces?
—Lo siento, pero ahora mismo no te lo puedo decir. Cuando llegue el momento te lo contaré. Porque si te lo cuento ahora tendrás una reacción diferente a la que tendrás si te lo digo cuando llegue el momento apropiado. —Me dejó muy confundida y con mucha más intriga. ¿De qué me conocería él? Entonces salió de la cabina del piloto una azafata (que, por cierto, no había visto entrar al avión) que nos dijo que nos pusiéramos los cinturones que íbamos a aterrizar dentro de unos minutos en Londres.
—Admítelo, te ha gustado. Sino, no me vieras correspondido tan bien. —Me guiñó un ojo y volvió a intentar hacer lo que pasó hacía unos minutos, pero le giré la cara.
—No, Harry, no puedes cogerme cuando te de la gana y hacer lo que quieras conmigo.
—Pero Sandra...
—No, para Harry. Estoy harta de tu actitud cambiante y ya no sé que pensar. De un momento a otro puedes cambiar de ser una persona amable y tierna conmigo a ser un autentico idiota machista. No te entiendo y creo que nunca lo conseguiré hacer —dije. Comencé a llorar otra vez por la frustración.
—Sandra... Lo siento mucho. No lo hago aposta. Es que..., como ya te he dicho muchas veces, he esperado este momento durante tantos años y ahora que por fin puedo estar a tu lado, estoy más que feliz —dijo, abrazándome de nuevo.
—Pero ¿por qué Harry? ¿Por qué has esperado años para estar conmigo? ¡Si no nos conocemos de nada! —le dije, secando las lágrimas de mis ojos.
—Sí, Sandra, tú no me conoces, pero yo a ti... sí —me dijo, esperando mi reacción. Aún me dejó más aturdida y confundida de lo que estaba al principio.
—¿Cómo es eso de que me conoces? ¿Al caso me espiabas cuando estaba en el orfanato? —le dije con sarcasmo.
—Jajajajaja. No, Sandra, no es eso —me dijo riendo.
—¿Entonces?
—Lo siento, pero ahora mismo no te lo puedo decir. Cuando llegue el momento te lo contaré. Porque si te lo cuento ahora tendrás una reacción diferente a la que tendrás si te lo digo cuando llegue el momento apropiado. —Me dejó muy confundida y con mucha más intriga. ¿De qué me conocería él? Entonces salió de la cabina del piloto una azafata (que, por cierto, no había visto entrar al avión) que nos dijo que nos pusiéramos los cinturones que íbamos a aterrizar dentro de unos minutos en Londres.
¿DE
QUÉ CONOCERÁ HARRY A SANDRA? ¿CÓMO SERÁ LA NUEVA CASA DE SANDRA?
¿LE GUSTARÁ? ¿CÓMO SERÁ EL PRIMER ENCUENTRO ENTRE ANNE Y SANDRA?
LO SABREMO EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE “You know what will
happen...” ;D x
Helloou! :)) Os traigo el siguiente como os prometí ayer. Muchas gracias a las personas que comentan cada capítulo, lo agradezco mucho de verdad. Como siempre digo: espero que os guste y que comentéis. Supongo que mañana habrá otro pero eso depende de los comentarios si tengo muchos subiré sino no. :) Os quiero. Lots of kisses .xx
~Sandra

Amazing el capitulo es genial, como la que lo escribe ;) jajajaja. Que sigas asi con la novela y me hara feliz a mi y a much@s jajaja
ResponderEliminarSIGUENTE :-P
Ooooixx vas a hacer que me ponga roja xD Graciaas! Eso espero, que os lo paséis bien leyendola. :))
Eliminar