Cuando
acabé de desempaquetar y estaba a punto de sentarme para poder
descansar un poco, alguien tocó la puerta.
—¿Quién
es? —pregunté. Alguien abrió la puerta.
—Soy
yo, señorita. El señor Henry me ha enviado para deciros que bajéis
a comer, ellos la esperan en la mesa —dijo Sebástian. Por un
momento pensé que era Harry, pero como siempre me equivocaba.
“Este
chico es impredecible y nunca me cansaré de decirlo”.
—Sí,
ahora mismo bajo —dije. Sebástian cerró la puerta y yo me dirigí
al armario. Me cambié de ropa y me puse esto:
Salí
de mi habitación y bajé las escaleras. Cuando conseguí encontrar
el comedor, entré. Estaban ya todos sentados (tal y como había
dicho Sebástian) y me estaban esperando para empezar.
—Hola,
Sandra, por favor siéntate —me dijo Henry, señalando con la mano
una silla vacía al lado de Harry, el cual estaba un poco “ido”.
Me senté a su lado y él ni se inmutó, ni me miró ni me saludó ni
nada. Estaba raro.
—Y
qué Sandra, ¿te gusta tu habitación? —me dijo Henry mientras nos
servían la comida.
—Sí,
por supuesto —dije, con una gran sonrisa. No podía estar más
contenta, ellos me trataban muy bien. Mejor de lo que esperaba.
—Me
alegro mucho, querida —me dijo Anne—. Espero que Harry no te
moleste —dijo mirando a su hijastro.
—No
se preocupe —dije y lo miré. Él, como antes, ni se inmutó, solo
seguía comiendo como si nada con sus facciones totalmente neutras.
Estaba preocupada, no sabía a que se debía su comportamiento. Anne
lo miraba triste al igual que Henry.
Durante
toda la comida nadie más habló. Me incomodaba que nadie hablase, ya
que estaba acostumbrada al ruido que hacían todos al comer en el
orfanato. Decidí romper el silencio.
—Em...
—Gracias
por la comida —dijo Harry de repente, interrumpiéndome. Se levantó
bruscamente de la mesa y salió del comedor dando grandes zancadas.
—¡Harry,
vuelve ahora mismo! —le gritó Henry, levantándose de la mesa,
pero él siguió su camino sin voltearse ni una sola vez y sin
pararse.
“¿Qué
le pasa?”
Su
actitud no era la de siempre. Bueno, yo tampoco podía decir mucho ya
que casi no lo conocía, pero sabía que no siempre se comportaba
así. Lo sabía por las caras que ponían Anne y Henry. Entonces caí
en la cuenta.
“¡Es
por lo de su madre!”
Desde
que habíamos sacado el tema no lo había vuelto a ver. Se encerró
en su habitación hasta la hora de la comida, o eso supuse. Me sentía
mal, en parte era culpa mía por haber sacado el tema y hacerlo
sentir mal.
Yo
también me levanté de la mesa, pero sin la brusquedad de Harry.
—Lo
siento mucho, pero gracias por la comida —dije inclinando la
cabeza. Me dirigí a las escaleras apresuradamente. Antes de subir
conseguí oír a Anne:
—Sandra...
—dijo, en un susurro y con voz triste. Cuando llegué arriba de
todo me quise dirigir a mi habitación, pero no recordaba cual era.
Menos mal que arriba de cada puerta había un número y me acordaba
del mío. Cuando estaba a punto de abrir la puerta de mi habitación,
un impulso me llevó a tocar a la puerta de mi izquierda. Sí, era la
habitación de Harry. Tenía que pedirle perdón por haberle sacado
aquel tema tan incomodo para él. Me sentía demasiado culpable como
para ignorarlo. Toqué la puerta con los nudillos; con miedo. Pero
nadie me contestó.
“A
lo mejor no está”.
Estaba
a punto de irme cuando oí un ruido dentro de la habitación.
—¿Harry?
¿Estas ahí? Soy yo, Sandra. Por favor, ábreme la puerta —dije
volviendo a tocar, pero esta vez con más firmeza; aunque fue en
vano—. Sé que estás ahí. Por favor, ábreme —le volví a
repetir, pero él no me hacía caso. Estaba segura que me estaba
escuchando—. Harry, al menos escúchame, ¿quieres? Solo quería
pedirte perdón por haber sacado ese tema tan incomodo para ti. De
verdad que lo siento mucho. Soy una tonta, no pensé que te
afectaría. Te juro que no quería incomodarte y mucho menos hacerte
daño. Perdóname por favor. —Se me escapó un sollozo. No pude
aguantarlo más y me puse a llorar. Corrí hacía mi habitación y me
tiré en la cama. No sabía porque me afectaba tanto que Harry
estuviera así. Al cabo de unos segundos noté que alguien se
recostaba a mi lado. Me acarició la cabeza y me dijo:
—Sandra...
No te preocupes, no es nada. Estoy bien. Venga por favor, no llores.
Era
Harry. No aguanté más y lo abracé. Él me cogió y me acercó a su
pecho. Estuvimos un rato así. Yo con la cabeza contra su pecho y él
con la suya apoyada en la mía. Unos minutos después, cogió con sus
manos mi cara para que lo mirara. Yo lo miré y nuestras miradas se
conectaron. Comenzó a quitarme delicadamente con la punta de sus
dedos las lágrimas que aún caían de mis ojos. Me dio un beso en la
frente y volvió a acercar mi cabeza a su pecho. Podía sentir su
corazón latir a un ritmo normal y su respiración chocaba contra la
piel de mi cuello. Olía tan bien, me encantaba su olor. Como ya he
dicho muchas veces: me sentía tan segura entre sus brazos...
—Harry...,
yo... Lo siento. No tendría que haber preguntado —le dije. Él me
cogió de la barbilla para que alzara la cara. Nuestras miradas se
volvieron a encontrar.
—Sandra...,
por favor, no me pidas disculpas. No es culpa tuya, tú solo querías
saber que había pasado, es normal. Así que tranquila, no pasa nada,
¿vale? —me dijo él sonriéndome.
—Sí
—le dije, asintiendo y abrazándolo aún más fuerte. Él me
acariciaba el pelo y esparcía caricias por toda mi espalda. Me
encantaba cuando estaba así de cariñoso.
—Ahora
que me acuerdo. Me han dicho por ahí que tu estabas muy preocupada
por mí antes, ¿es verdad? —me dijo con ese “tonito” que se le
pone que no me gusta nada, levantado una ceja.
“¡¿Por
qué siempre lo tiene que arruinar todo?!”
Me
deshice de él.
—Eres
un imbécil —le dije enfadada—. ¡¿Por qué siempre me haces lo
mismo?! Primero te portas bien conmigo y después me hablas así. No
te entiendo y nunca te entenderé.
—Sandra...
yo... —dijo y después soltó un suspiro.
—Me
vas a volver a soltar el mismo rollito de siempre, ¿verdad? —le
dije poniendo los ojos en blanco.
—Pero
Sandra, es la verdad. Por favor, no te enfades conmigo —me dijo
casi suplicando.
—Esta
bien, pero por favor intenta no ser tan “detestable”, ¿quieres?
—le dije tocándole la mejilla.
—Lo
que usted diga, madame —me dijo, levantándose y haciendo una
reverencia. Se dirigió a la puerta y antes de irse me tiró un beso
con la mano. Me dirigí al baño riéndome. Pero cuando estaba a
punto de entrar, alguien tocó la puerta otra vez.
“¿Quién
será ahora?”
—¿Quién
es? ¿Eres tu Sebástian? —pregunté.
—No,
Sandra. Soy yo, Anne. He venido a contarte un par de cosas que
necesitas saber.
¿QUÉ
LE DIRÁ ANNE? ¿ALGO RELACIONADO CON HARRY? ¿ALGO DE SUS PADRES? LO
SABREMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE "You never know what will
happen..." ;D x
Holaaa! :)) Lo siento por no subir durante unos cuantos días pero no he podido. Espero que os guste un montón este capítulo y subiré lo antes posible el siguiente para no dejaros con tanta intriga. ;) Os quiero. Lots of love .xx
~Sandra


Hahahahha no me acuerdo de lo que la decia, jooo jajajajaja
ResponderEliminarPero bueno q el capitull es genial Sandra. SIGUIENTE
(and we dance all night to the best song ever, we know every line now i can't remember...) jajaj se me va la pinza xD
Uuuui, pues ya veras cuando lo leas. Graciaas. :)) Hahahaha para que no se te vaya la pinza con esa canción, están fatal. xD
EliminarBig sis siento n haber comentado abtes no tuve tiempo. Pero me ha encantadooooo enserii
ResponderEliminarHahahahah que mal escribes chavala. xD Graciaaas Marinius, i lof yah. ;3
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