viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 11


Cuando acabé de desempaquetar y estaba a punto de sentarme para poder descansar un poco, alguien tocó la puerta.

—¿Quién es? —pregunté. Alguien abrió la puerta.

—Soy yo, señorita. El señor Henry me ha enviado para deciros que bajéis a comer, ellos la esperan en la mesa —dijo Sebástian. Por un momento pensé que era Harry, pero como siempre me equivocaba.

“Este chico es impredecible y nunca me cansaré de decirlo”.

—Sí, ahora mismo bajo —dije. Sebástian cerró la puerta y yo me dirigí al armario. Me cambié de ropa y me puse esto:


Salí de mi habitación y bajé las escaleras. Cuando conseguí encontrar el comedor, entré. Estaban ya todos sentados (tal y como había dicho Sebástian) y me estaban esperando para empezar.

—Hola, Sandra, por favor siéntate —me dijo Henry, señalando con la mano una silla vacía al lado de Harry, el cual estaba un poco “ido”. Me senté a su lado y él ni se inmutó, ni me miró ni me saludó ni nada. Estaba raro.

—Y qué Sandra, ¿te gusta tu habitación? —me dijo Henry mientras nos servían la comida.

—Sí, por supuesto —dije, con una gran sonrisa. No podía estar más contenta, ellos me trataban muy bien. Mejor de lo que esperaba.

—Me alegro mucho, querida —me dijo Anne—. Espero que Harry no te moleste —dijo mirando a su hijastro.

—No se preocupe —dije y lo miré. Él, como antes, ni se inmutó, solo seguía comiendo como si nada con sus facciones totalmente neutras. Estaba preocupada, no sabía a que se debía su comportamiento. Anne lo miraba triste al igual que Henry.

Durante toda la comida nadie más habló. Me incomodaba que nadie hablase, ya que estaba acostumbrada al ruido que hacían todos al comer en el orfanato. Decidí romper el silencio.

—Em...

—Gracias por la comida —dijo Harry de repente, interrumpiéndome. Se levantó bruscamente de la mesa y salió del comedor dando grandes zancadas.

—¡Harry, vuelve ahora mismo! —le gritó Henry, levantándose de la mesa, pero él siguió su camino sin voltearse ni una sola vez y sin pararse.

“¿Qué le pasa?”

Su actitud no era la de siempre. Bueno, yo tampoco podía decir mucho ya que casi no lo conocía, pero sabía que no siempre se comportaba así. Lo sabía por las caras que ponían Anne y Henry. Entonces caí en la cuenta.

“¡Es por lo de su madre!”

Desde que habíamos sacado el tema no lo había vuelto a ver. Se encerró en su habitación hasta la hora de la comida, o eso supuse. Me sentía mal, en parte era culpa mía por haber sacado el tema y hacerlo sentir mal.

Yo también me levanté de la mesa, pero sin la brusquedad de Harry.

—Lo siento mucho, pero gracias por la comida —dije inclinando la cabeza. Me dirigí a las escaleras apresuradamente. Antes de subir conseguí oír a Anne:

—Sandra... —dijo, en un susurro y con voz triste. Cuando llegué arriba de todo me quise dirigir a mi habitación, pero no recordaba cual era. Menos mal que arriba de cada puerta había un número y me acordaba del mío. Cuando estaba a punto de abrir la puerta de mi habitación, un impulso me llevó a tocar a la puerta de mi izquierda. Sí, era la habitación de Harry. Tenía que pedirle perdón por haberle sacado aquel tema tan incomodo para él. Me sentía demasiado culpable como para ignorarlo. Toqué la puerta con los nudillos; con miedo. Pero nadie me contestó.

“A lo mejor no está”.

Estaba a punto de irme cuando oí un ruido dentro de la habitación.

—¿Harry? ¿Estas ahí? Soy yo, Sandra. Por favor, ábreme la puerta —dije volviendo a tocar, pero esta vez con más firmeza; aunque fue en vano—. Sé que estás ahí. Por favor, ábreme —le volví a repetir, pero él no me hacía caso. Estaba segura que me estaba escuchando—. Harry, al menos escúchame, ¿quieres? Solo quería pedirte perdón por haber sacado ese tema tan incomodo para ti. De verdad que lo siento mucho. Soy una tonta, no pensé que te afectaría. Te juro que no quería incomodarte y mucho menos hacerte daño. Perdóname por favor. —Se me escapó un sollozo. No pude aguantarlo más y me puse a llorar. Corrí hacía mi habitación y me tiré en la cama. No sabía porque me afectaba tanto que Harry estuviera así. Al cabo de unos segundos noté que alguien se recostaba a mi lado. Me acarició la cabeza y me dijo:

—Sandra... No te preocupes, no es nada. Estoy bien. Venga por favor, no llores.

Era Harry. No aguanté más y lo abracé. Él me cogió y me acercó a su pecho. Estuvimos un rato así. Yo con la cabeza contra su pecho y él con la suya apoyada en la mía. Unos minutos después, cogió con sus manos mi cara para que lo mirara. Yo lo miré y nuestras miradas se conectaron. Comenzó a quitarme delicadamente con la punta de sus dedos las lágrimas que aún caían de mis ojos. Me dio un beso en la frente y volvió a acercar mi cabeza a su pecho. Podía sentir su corazón latir a un ritmo normal y su respiración chocaba contra la piel de mi cuello. Olía tan bien, me encantaba su olor. Como ya he dicho muchas veces: me sentía tan segura entre sus brazos...

—Harry..., yo... Lo siento. No tendría que haber preguntado —le dije. Él me cogió de la barbilla para que alzara la cara. Nuestras miradas se volvieron a encontrar.

—Sandra..., por favor, no me pidas disculpas. No es culpa tuya, tú solo querías saber que había pasado, es normal. Así que tranquila, no pasa nada, ¿vale? —me dijo él sonriéndome.

—Sí —le dije, asintiendo y abrazándolo aún más fuerte. Él me acariciaba el pelo y esparcía caricias por toda mi espalda. Me encantaba cuando estaba así de cariñoso.

—Ahora que me acuerdo. Me han dicho por ahí que tu estabas muy preocupada por mí antes, ¿es verdad? —me dijo con ese “tonito” que se le pone que no me gusta nada, levantado una ceja.

“¡¿Por qué siempre lo tiene que arruinar todo?!”

Me deshice de él.

—Eres un imbécil —le dije enfadada—. ¡¿Por qué siempre me haces lo mismo?! Primero te portas bien conmigo y después me hablas así. No te entiendo y nunca te entenderé.

—Sandra... yo... —dijo y después soltó un suspiro.

—Me vas a volver a soltar el mismo rollito de siempre, ¿verdad? —le dije poniendo los ojos en blanco.

—Pero Sandra, es la verdad. Por favor, no te enfades conmigo —me dijo casi suplicando.

—Esta bien, pero por favor intenta no ser tan “detestable”, ¿quieres? —le dije tocándole la mejilla.

—Lo que usted diga, madame —me dijo, levantándose y haciendo una reverencia. Se dirigió a la puerta y antes de irse me tiró un beso con la mano. Me dirigí al baño riéndome. Pero cuando estaba a punto de entrar, alguien tocó la puerta otra vez.

“¿Quién será ahora?”

—¿Quién es? ¿Eres tu Sebástian? —pregunté.

—No, Sandra. Soy yo, Anne. He venido a contarte un par de cosas que necesitas saber.


¿QUÉ LE DIRÁ ANNE? ¿ALGO RELACIONADO CON HARRY? ¿ALGO DE SUS PADRES? LO SABREMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE "You never know what will happen..." ;D x


Holaaa! :)) Lo siento por no subir durante unos cuantos días pero no he podido. Espero que os guste un montón este capítulo y subiré lo antes posible el siguiente para no dejaros con tanta intriga. ;) Os quiero. Lots of love .xx

~Sandra

4 comentarios:

  1. Hahahahha no me acuerdo de lo que la decia, jooo jajajajaja
    Pero bueno q el capitull es genial Sandra. SIGUIENTE
    (and we dance all night to the best song ever, we know every line now i can't remember...) jajaj se me va la pinza xD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uuuui, pues ya veras cuando lo leas. Graciaas. :)) Hahahaha para que no se te vaya la pinza con esa canción, están fatal. xD

      Eliminar
  2. Big sis siento n haber comentado abtes no tuve tiempo. Pero me ha encantadooooo enserii

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hahahahah que mal escribes chavala. xD Graciaaas Marinius, i lof yah. ;3

      Eliminar