jueves, 18 de julio de 2013

Capítulo 9


El avión aterrizó en Londres a las 11 de la mañana. Habíamos volado 8 horas.

Cuando salí del avión, me envolvieron un montón de hombres vestidos de negro, que se pusieron en fila haciendo un pasillo humano. Aquello era muy extraño, no paraba de preguntarme por qué estaban todos esos hombres ahí y qué querían. Estaba asustada, Harry lo notó y me cogió la mano para decirme que él estaba a mi lado y no me iba a pasar nada.

Conseguimos salir de ese pasillo de hombres extraños y vi otra limusina (pero esta vez de color negro). Nos subimos en ella y cuando arrancó le pregunté por aquello a Harry.

¿Qué era eso? —dije señalando con mi dedo aquellos hombres que aún estaban ahí parados.

Jajajaja, Sandra, ¿no te había dicho que nada de preguntas? —me dijo, burlón.

Sí, ya lo sé, pero es que mira eso, ¿cómo quieres que no pregunte? —le dije, volviendo a señalar hacia el mismo lado. Él se rió y volvió a decir lo mismo que decía siempre.

Ya lo veras cuando lleguemos a casa —repitió.

Aún nos cogíamos de la mano. Su mano era mucho más grande que la mía. Estaba muy caliente y era acogedora, me hacía sentir segura. Cuando lleguemos a la calle donde “supuestamente” iba a estar mi nueva casa, vi una gran mansión. Parecía un palacio, era enorme y muy guapa.

Ojalá yo viviese ahí“ pensé.

La limusina se paró justo delante de la barrera de la mansión, donde había como una cabina con un señor dentro; como la de los peajes. El hombre apretó un botón y nos abrió la barrera. Entramos hasta la puerta principal de la mansión.

¿Qué hacemos aquí? ¿Al caso venimos a visitar a alguien?” pensé extrañada y confundida.

Harry lo notó en mi cara y me apretó la mano, cosa que hizo que le mirara. Él esbozó una gran sonrisa, que correspondí con otra igual de grande y volví a girar la cabeza para mirar por la ventana. La mansión tenía un inmenso jardín. Estaba toda llena de balcones y ventanales enormes, pero lo que más llamaba mi atención era la enorme puerta principal; medía como 5 veces yo. Toda la mansión y los terrenos de alrededor parecían haber estado construidos hacía mucho tiempo.

Cuando se paró la limusina, comenzaron a salir de la mansión muchos mayordomos (o al menos eso parecían). Uno me vino a abrir la puerta, mientras que los otros cogían las maletas del maletero de la limusina para llevarlas dentro de la casa.

¿Qué significa todo esto?” pensé.

Me abrió la puerta un hombre más bien alto, con un bigote blanco y un poco calvo. Llevaba un traje negro de estos con cola de pingüino, un chaleco gris y una especie de pañuelo alargado negro por dentro del chaleco. Este me dijo:

Hola señorita Sandra, bienvenida a casa. Soy Sebástian, su mayordomo.

¡¿QUÉ?! ¡¿VOY A VIVIR AQUÍ?! ¿Qué significa esto?” grité en mi fuero interno de nuevo.

Aquello era demasiado increíble como para ser real, debía estar soñando. Pero, ¿por qué iba a vivir ahí? ¿Quién tenía tanto dinero como para tener esa gran mansión? Además de tener un avión privado, una limusina y millones de cosas más. Y más importante aún, ¿cómo conseguía todo ese dinero para comprar esas cosas?

Sebástian me dio la mano para que pudiera bajar bien de la limusina, y entonces la vi a ella.


¿A QUIÉN VE SANDRA? LO SABREMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE “You know what will happen...” ;D x


Holiii! :) Lo siento pero ayer no pude subir :/ Pero hoy siii. Espero que os guste y creo que mañana habrá otro (si puedo). El de mañana será mejor. Como siempre, gracias por leer mi novela y comentad! ;) Os quiero. Lots of kisses .xx

~Sandra

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