martes, 30 de julio de 2013

Capítulo 12



No, Sandra. Soy yo, Anne. He venido a contarte un par de cosas que necesitas saber —me dijo.

Le abrí la puerta y le hice un gesto con la mano para que pasase.

“¿Qué me va a contar?”

No podía esperar para saberlo. En el orfanato me había metido en muchos líos por mi gran curiosidad. Nos sentamos en unos sillones que estaban en una esquina de la habitación. Ni me había dado cuenta que estaban allí.

viernes, 26 de julio de 2013

Capítulo 11


Cuando acabé de desempaquetar y estaba a punto de sentarme para poder descansar un poco, alguien tocó la puerta.

—¿Quién es? —pregunté. Alguien abrió la puerta.

—Soy yo, señorita. El señor Henry me ha enviado para deciros que bajéis a comer, ellos la esperan en la mesa —dijo Sebástian. Por un momento pensé que era Harry, pero como siempre me equivocaba.

“Este chico es impredecible y nunca me cansaré de decirlo”.

sábado, 20 de julio de 2013

Capítulo 10


Sebástian me dio la mano para que pudiera bajar bien de la limusina, y entonces la vi a ella. Era una mujer con tez blanca como la nieve y algo rosada, tenía el pelo liso y castaño de un color café. Sus ojos eran azules como el cielo; al igual que yo. No era ni muy alta ni muy baja y llevaba puesto como un traje de chaqueta y falda de color rosa pastel. Se parecía mucho a la foto que tenía de mi madre.

El mayordomo, llamado Sebástian, me llevó hasta ella y nos dejó a solas.

jueves, 18 de julio de 2013

Capítulo 9


El avión aterrizó en Londres a las 11 de la mañana. Habíamos volado 8 horas.

Cuando salí del avión, me envolvieron un montón de hombres vestidos de negro, que se pusieron en fila haciendo un pasillo humano. Aquello era muy extraño, no paraba de preguntarme por qué estaban todos esos hombres ahí y qué querían. Estaba asustada, Harry lo notó y me cogió la mano para decirme que él estaba a mi lado y no me iba a pasar nada.

Conseguimos salir de ese pasillo de hombres extraños y vi otra limusina (pero esta vez de color negro). Nos subimos en ella y cuando arrancó le pregunté por aquello a Harry.

martes, 16 de julio de 2013

Capítulo 8


Me desperté por culpa del sol que entraba por la ventanilla del avión. Abrí un ojo y lo vi a él. Dormía plácidamente. Parecía un ángel recién caído del cielo, iluminado por un rayo de luz. Me cogía por la cintura y yo estaba acostada con mi cabeza encima de su pecho; se estaba tan cómodo ahí.

Ahora que lo podía mirar bien: tenía una nariz perfecta, ni muy grande ni muy pequeña y recta como a mi me gustaba, unas pestañas largas e interminables, unos labios perfectamente definidos y rosados, y olía a colonia de hombre de esta fuerte, pero me encantaba. Sin quererlo, pensando en todo esto, me fui acercando más y más a él y para cuando me quise dar cuenta, ya estaba a escasos centímetros de su cara. Podía escuchar los latidos de su corazón que iban a un ritmo normal, y sentía su respiración tranquila rozar la piel de mi cuello; eso hizo que se me erizaran los pequeños pelos que tenía ahí. Pero en cambio mi respiración se estaba acelerando tanto como mi corazón, que no paraba de latir tan rápido como podía. Me fijé en sus labios y me entraron unas ganas inmensas de volver a besarlos, pero la parte orgullosa de mí detuvo ese impulso a tiempo.

lunes, 15 de julio de 2013

Capítulo 7


Entonces salió alguien del pequeño avión y nos dijo:

¡Hey! ¡Señorito Harry, señorita Sandra! ¡Suban ya!

Me quedé confundida, ¿cómo sabía mi nombre aquel piloto? Y, ¿por qué nos llamaba “señorito/a”? Sentía que me estaba perdiendo algo importante, pero no sabía el qué.

Bajó las escaleras y se dio un apretón de manos con Harry, seguido de un pequeño abrazo de estos que se daban las personas que se conocían de toda la vida.

¿Se conocen?” me pregunté extrañada. Entonces el piloto me miró.

miércoles, 10 de julio de 2013

Capítulo 6


Después de que me vistiera (porque iba con una bata de estas de los hospitales), salimos de la consulta.

<<Ahora que lo pienso. No sé donde ha ido Harry ni porque aquel doctor le llamaba “señorito”. Bueno, la verdad, no me importa>> me dije.

Al salir de allí entramos otra vez a la limusina, y poco después se puso en marcha. No sabía donde íbamos, ni si aún estaba en la ciudad. Decidí preguntarle. Él se sentaba al lado mío y me cogía de la mano, no me di cuenta hasta ese momento y me deshice de ella. Me gustaba que me cogiera la mano, tal y como lo hizo en la consulta, pero me parecía raro en esos momentos. Cuando retiré mi mano él se sorprendió y me miró, tenía una cara un poco rara. Estaba como dolido. Yo miré hacia otro lado, no sabía que decir; pero él dijo:

domingo, 7 de julio de 2013

Capítulo 5


Narra Harry

Le dije a Sandra la edad que tenía porque tampoco tenía porque escondérselo, pero de repente empezó a mirarme fijamente. No parpadeaba ni se movía. Sólo me miraba directamente a los ojos, como si estuviera hipnotizada. De un momento a otro, sentí como su cuerpo se estaba cayendo, quedándose medio inconsciente. Me asusté. La cogí por la cintura lo más fuerte que pude y empecé a moverla y a llamarla por su nombre. Seguía mirándome. Tenía las pupilas dilatadas. La volví a llamar millones de veces, pero no contestaba: ella estaba en shock. Pero, ¿por qué?; ¿Fue porque le dije que había esperado durante años este momento?; ¿Se había enterado de la verdad?

miércoles, 3 de julio de 2013

Capítulo 4


Cuando estuve dentro de la limusina aluciné yo sola con todo lo que había allí dentro. Había una televisión que con apretar un botón salía del suelo, un jacuzzi con millones de luces diferentes, una mini barra de bar con un montón de botellas de todos los colores que puedas imaginar, y un millón más de cosas fantásticas que solo había visto en las películas. Había tantas cosas, que te podías llegar a perder. Ese era un mundo totalmente diferente al mío. Era como si hubiera entrado en otra realidad desconocida para mí, y tan solo había entrado a una limusina.
Harry me miró divertido y me dí cuenta que me estaba comportando como una niña pequeña contemplando un juguete nuevo. De repente tuve curiosidad e intriga por saber la edad de Harry (sí, a veces tenía unos cambios de humor muy drásticos), así que decidí preguntarle.