Mientras
buscaba el despacho, me choqué con alguien.
—Lo
siento, no sabía por donde iba y... —empecé a disculparme.
Levanté la cabeza, y fue ahí cuando vi a la persona
más hermosa que había visto en mi vida (después de Harry, claro
está). Enmudecí.
—¿Qué?
—pregunté, desorientada.
—Que
si eres nueva —me volvió a repetir, riendo; un sonido alegre y
jovial. Me sonrojé.
—¡Ah!
Emm... sí. Me llamo Sandra, Sandra Jonhson —le dije, avergonzada.
—Es
un placer, Sandra. Yo me llamo Adam, Adam Hutcherson —me dijo.
Mientras lo decía, puso una rodilla en el suelo frente a mí, cogió
mi mano, le dio un corto beso en el dorso y fijó su mirada en la
mía, todavía sujetando mi mano derecha. Era raro, nadie nunca me
había tratado así: como si fuera una princesa. Supuse que en ese
colegio la gente se saludaba así. Dejé el tema. Fue entonces cuando
me di cuenta de las palabras que acababa de decir. Él era de
apellido Hutcherson, como Josh Hutcherson el famoso actor. Me entró
curiosidad.
—Perdona
que te pregunte esto, pero ¿no serás el hermano de Josh Hutcherson,
el actor estadounidense? —le
pregunté, intentando ocultar la gran curiosidad que me embargaba en
esos momentos.
—Sí,
soy su hermano pequeño —me dijo, con otra gran sonrisa, brillante.
“Claro,
por eso eres tan guapo, has salido a tu hermano” pensé
(en el orfanato era fan suya, no me perdía ninguna de sus
películas).
—Aah...
—contesté. No sabía que decir, así que me puse a observar el
reloj que llevaba puesto en mi muñeca. Me sorprendí, ya era tarde—.
Bueno, tengo que irme. Tengo que llegar al despacho del director lo
antes posible, y ya se me ha hecho muy tarde —le dije,
rápidamente—. Encantada de conocerte, ya nos veremos. —Le hice
una pequeña inclinación de cabeza en despedida y comencé andar
hacia un pasillo.
—¡Eh!
—me gritó, segundos después—. ¿Quieres que te acompañe? Digo,
como eres nueva no sabrás donde está y tardarás el doble en
llegar. —Me había alcanzado con tan solo unas pocas zancadas por
su parte. Me giré.
—¿Lo
dices enserio? Muchas gracias —le dije, con una gran sonrisa. Fue
inevitable no hacerla.
Fuimos
caminando por los pasillos hablando de cosas sin importancia. Adam me
guiaba y de vez en cuando comentaba algo sobre alguna estatua o
alguna inscripción en la pared. Al cabo de un rato, me señaló una
puerta.
—Aquí
es. ¿Nos vemos después? —me preguntó.
—Sí,
claro —le contesté. Él volvió a coger mi mano y le dio otro
pequeño beso en el dorso, como había hecho antes, pero sin
arrodillarse. Se fue. Me dirigí a la puerta, toqué y una voz de
hombre habló:
—¿Quién
es? —preguntó la voz.
—Soy
Sandra, Sandra Johnson, la nueva alumna —contesté.
—¡Oh!
Pase, pase, Srta. Johnson.
Abrí
la puerta y ahí se encontraba un hombre de unos cuarenta y pocos
años, sentado en una butaca, detrás de una mesa de escritorio
negra. Después de entrar y cerrar la puerta detrás de mí, me hizo
un gesto con la mano para que me sentase delante suya, en una butaca
de cuero. Tan solo nos separaba la mesa de escritorio.
—Y
bueno, Srta. Johnson, ¿qué le parece el colegio? —empezó a
decir, sacando papeles y cosas de un cajón de su escritorio—. ¿Es
de su agrado?
—Oh,
por supuesto director, es perfecto —le contesté. En verdad lo
creía. Era uno de los lugares más bonitos que había visto. No se
podía comparar con mi antiguo colegio.
—Me
alegro que le guste, Srta. Johnson —dijo en tono formal, mirándome
y entregándome un sobre—. Aquí tiene todo lo que necesita para
empezar. Hay un horario donde pone las clases que tiene cada día y
cada hora, también tiene un mapa del colegio para que no se pierda,
y las llaves de su taquilla; es la “636”, está en el primer
piso. Si necesita algún tipo de ayuda, pregunte a cualquier alumno o
si no, puede sentirse libre de venir a pedírmela a mí.
Personalmente estaré encantado de complacerla.
—Muchas
gracias, director —le respondí, con una leve inclinación de
cabeza.
Salí
del despacho y abrí el sobre. Cogí el horario y lo inspeccioné
para saber que clases tenía hoy. Todos los nombres de las
asignaturas eran muy raros: modales, aristocracia, controles
económicos, degustación y alimentación, y infinidad de nombres
más. Había algunos que sí conocía, ya que esas asignaturas
también las tenía en el colegio de Boston: matemáticas, ciencias,
deportes, lenguas... La primera clase que tenía era matemáticas,
así que esa la conocía. Me dirigí a la clase que ponía en el
papel, justo debajo del nombre de la asignatura: “CLASE A: PRIMER
PISO”. El timbre ya había sonado mientras estaba en el despacho
del director, así que todo el mundo ya estaba en sus respectivas
clases. Toqué la puerta y la abrí. Allí me encontré a una señora
de una treintena, de pie, justo delante de la pizarra. Giró la
cabeza hacia mí.
—¡Oh!
Tú debes ser la nueva alumna —me dijo la profesora, mirándome.
Entré a la clase y asentí con la cabeza. Miré hacia la izquierda,
estaban todos ya sentados en sus respectivos asientos, mirándome
fijamente. Me miraban con respeto y admiración, pero también con un
poco de curiosidad que intentaban disimular. Si os digo la verdad, me
estaban intimidando con sus miradas. Intenté no hacerles caso.
—Sí
—respondí, ahora con palabras. Me puse de espalda a la pizarra,
mirando a todos—. Soy Sandra Jonhson, vuestra nueva compañera.
Espero llevarme bien con todos —dije, haciendo una pequeña
reverencia tal y como me habían enseñado en mi antiguo colegio.
Todos me miraban con una mirada intensa, como si estuvieran
intentando averiguar algo, pero en ese momento pasó algo extraño;
alguien carraspeo y todos dejaron de mirarme al instante. Fue muy
raro, pero decidí dejarlo pasar. Presté mi atención, de nuevo, a
la profesora.
—Muy
bien Srta. Johnson, puede sentarse allí, justo al lado de el Srto.
Styles —me indicó, señalándome el sitio libre al lado de Harry.
“¿Por
qué me tengo que sentar al lado de él?” me dije a mí misma.
Todo
el mundo estaba cuchicheando y casi todas las chicas me miraban con
odio. Sin rechistar, me dirigí a la última fila. Noté como todas
las miradas se posaban en mi cada vez que pasaba una fila, pero como
antes, intenté no hacerles caso. Antes de que me sentará al lado de
Harry, alguien volvió a carraspear. Todos volvieron sus cabezas
hacia delante; dejaron de hablar y de mirarme. Eso de cada vez era
más extraño. Dejé mi mochila a un lado de la mesa.
—Hola,
preciosa —dijo Harry, dándome un beso en la mejilla—. ¿Qué te
parece el colegio? —me preguntó en un susurro, mientras la
profesora explicaba como funcionaría su materia ese año.
—Es
bonito —le dije, seca. No sé porque reaccionaba así—. ¿Ahora
puedes dejarme, Styles? Tengo que escuchar a la profesora, si no te
importa —le dije, fría. Se quedó con los ojos abiertos como
platos.
—¿Se
puede saber qué te pasa hoy conmigo? —dijo, enfadado. Ni yo misma
lo sabía. Creo que fue desde el instante que le vi bajar de la
limusina.
“Sandra,
no puedes estar celosa, es imposible.” me dije a mi misma,
convenciéndome, aunque sabía que en realidad el motivo era ese.
—No
me pasa nada —dije, neutra, sin expresión alguna.
—¿Cómo
que no te pasa nada? ¿Entonces por qué me tratas tan mal? ¿Qué te
he hecho? —me preguntó, aún más enfadado. Aún seguíamos
hablando en susurros.
—Te
he dicho que no me pasa nada. Ahora déjame en paz —le dije, aún
más fría y cortante.
Desde
ese momento no me volvió a molestar. La clase pasó en silencio; de
vez en cuando soltaba algún bufido, pero no me miraba. Sonó el
timbre que señala el fin de la clase y Harry salió disparado de al
lado mío. Eso lo encontré normal, si a mí alguien me hubiera
hablado de la manera que yo lo hice, también saldría corriendo.
Miré mi horario para saber la clase que tenía a continuación. Era
una asignatura rara y también la tenía en la misma clase, así que
me quede sentada en mi asiento. A decir verdad, todas mis asignaturas
se hacían en esa aula.
“Menos
mal, así no me perderé.” me dije, aliviada.
Me
puse a acomodar mis cosas encima de la mesa y al cabo de un rato,
alguien se sentó al lado mío.
¿DÓNDE
HABRÁ IDO HARRY? ¿QUIÉN SE SENTARÁ AL LADO DE SANDRA? LO SABREMOS
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE "You never know what will happen..."
;D x
Hiiii! :)) Aquí nuevo capítulo! Lo siento, no pude subirlo antes. Como ya os dije son las fiestas de mi pueblo y no tengo tiempo ni de editar/escribir ni de subir. El próximo lo subiré lo antes posible. GRACIAS POR LEER Y ESPERO QUE OS GUSTE. :D Decidme en los comentarios que os ha parecido Adam y que pensáis de los "celos" de Sandra. Os quiero. <3
Lots of kisses .xx
~Sandra

Uyyyyyyy sandra esta celoooooosaaaa, sandra esta celooooosaaaa jajajja
ResponderEliminarEntiondo que sea asi Sandra con Harry, pero tambien, no se merece tanto jajajajajajja
SIGUIENTE!
Hahahahahha está muuuuy celosa, aunque ella lo niega xD
EliminarEs muy rara la chica y Harry también, son bipolares, porque realmente no saben del todo lo que sienten el uno por el otro. :)
Sandra! Soy una nueva lectora, he visto el link de tu novela en un rt y me ha entrado curiosidad, me gusta mucho la verdad, no es como las demás novelas de los chicos.
ResponderEliminarAdam me ha parecido demasiado majo, creo que se va a llevar mal con Hazza y también creo que Sandra está celosa, que le gusta pero no lo quiere admitir.
Me gustaría que si avisas por twitte de que has subido capítulo, me avisases a mi también, mi twitter es @JuliaGlez4
Lots of kisses xx
Holaaa! Gracias por empezar a leerla, me alegro que te guste :)) Intento hacerla a mi manera sin copiar ningún estilo ni nada, simplemente como me sale. xD
EliminarYa verás lo que pasa con Adam y Harry... Sí, Sandra es un poco rara, JAJAJAJJA le gusta, pero es demasiado orgullosa como para demostrarlo.
Claro! Ahora te sigo y así te puedo avisar.
Gracias por comentar. ;)
Perfecto como siempre. Me encanta cuando se chocan es muy película estadounidense, JAJAJAJAJAJA, siguiente cuando puedas. Te quierop. <3
ResponderEliminarJJAJAJAJJAJAJAJAJ sí, porque ALGUIEN me hace ver pelis... ¬¬ ES BROMA, ES BROMA. Me pondré a escribir pronto. Yo también te love u. <3
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