—¿Señorita
Sandra? Son las séis, despiértese por favor —me dijo una voz,
pero no era una voz de un hombre, sino la voz de una mujer.
—¿Sebástian?
¿Eres tú? —pregunté medio dormida, levantándome de la cama.
—No
mademoiselle*, soy
Magitssa, la ama de llaves* y he venido a despegtagla. Son las séis
de la mañana y tiene que salig de la casa a las siete y media. Tome,
aquí en el suelo le dejo el unifogme del nuevo colegio. Dese prisa
—me dijo ella. Se notaba que tenía un acento extraño. Creo que
era francesa, ya que había oído ese mismo acento en una serie de
televisión francesa que miraba cuando estaba en el orfanato. Los
franceses cambian la “r” por una “g”, pero no cuesta mucho
entenderlos.
—Vale,
muchas gracias —le contesté, medio gritando, camino al baño para
darme una ducha. Bueno, una ducha no, sino más bien un baño. Ya
sabéis como era aquella bañera...
Cuando
salí de la bañera, puse una toalla alrededor de mi cuerpo y otra en
la cabeza. Salí al pasillo para buscar mi uniforme, pero no estaba
allí en el suelo como me había dicho Maritssa.
“¿Se
lo habrá llevado otra vez? No, no creo. Me dijo que lo había
dejado aquí. Esto es muy raro.” pensé, en mi fuero interno.
¿Adivinad
quién tenía mi uniforme?. Sí, era Harry. Salió de detrás de una
columna del pasillo y se acercó a mí. Iba vestido con su uniforme,
y le quedaba genial. No, genial no, perfecto. A medida que se
acercaba, vi una sonrisa pícara y traviesa en su rostro.
—¡Dame
mi uniforme! —le grité, sin ninguna compasión, intentando
quitarle el uniforme de las manos, pero él lo movía de lado a lado
y no podía cogerlo.
—Antes
que nada, buenos días, ¿no? —me dijo riendo. Cada vez que saltaba
y no conseguía llegar ni a su cara, se echaba a reír todavía más.
Realmente se estaba divirtiendo.
—¡Ni
buenos días ni leches! Harry, ¡dame ya el maldito uniforme! —le
grité. Si me quería cabrear, lo estaba consiguiendo.
—Ya,
ya, no hagas más pataletas; aquí tienes bebé —me dijo burlón,
dándome un beso en la mejilla y poniendo entre mis brazos el
uniforme—. ¡Ah! Y ves alerta, no querrás que tu nuevo "hermanito"
te vea desnuda. Jajajajaja —dijo riendo, señalando la toalla de mi
cuerpo que estaba a punto de caerse debido a tantos saltos.
—¡Harry!
—le grité, sonrojándome, cogiendo los extremos de la toalla para
que no se cayera. Intenté pegarle, pero él ya se había ido
corriendo antes de que ni siquiera pudiera mover un dedo. Supuse que
todo esto era por haberle cerrado la puerta en las narices la noche
anterior. Esa era su pequeña “venganza”.
Me
metí en mi habitación y me puse el uniforme. Era algo como esto:
Había que admitirlo, me gustaba. Era mucho mejor que el uniforme que tenía en mi antigua escuela de Boston; más elegante y más fino. Me dejé el pelo suelto con sus ondas naturales, me pinté un poco la raya y me puse un poco de brillo de labios. Quería ir decente. Salí de mi habitación y bajé las escaleras. Entré en el comedor y ahí vi a Harry desayunando solo.
—¿Y
Henry? —pregunté. No pregunté por Anne, porque sabía que se
había ido pronto a trabajar.
—Esta
trabajando. El también comienza pronto —contestó, Harry.
—Ah...
—dije en respuesta. Me senté justo enfrente de él. Me fijé en la
mesa y vi todo lo que había para desayunar. Desde todo tipo de
bollería, fruta, mermeladas, quesos, panes... hasta todo tipo de
cafés, leche, zumos... Nunca había visto un desayuno tan
impresionante.
—¡¿Todo
esto es sólo el desayuno?! —pregunté sorprendida, con los ojos
como platos.
—Sí
—contestó Harry con una sonrisa divertida—. ¿Por qué?
—Es
que en el orfanato solo nos daban un par de galletas con un vaso de
leche, en comparación, esto es demasiado —dije, señalando todo lo
que había en la mesa, incrédula.
—Jajaja.
No hace falta que te lo comas todo eh. Comé lo que quieras —me
dijo riendo—, que si no engordarás.
—Calla,
tonto —le dije, empezando a comer.
Cuando
acabamos los dos de desayunar, salimos del comedor y nos dirigimos a
la puerta principal.
—¡Espege!
—gritó una voz detrás de mí—. Aquí está su cagtera con los
libgos y mategial que necesita —me dijo, Maritssa, con su marcado
acento francés.
—Gracias
—le agradecí, con una amable sonrisa en mis labios. Salimos de la
casa (o más bien dicho: de la mansión) y ahí estaba Peter,
abriéndonos la puerta trasera de la limusina para que pudiéramos
pasar.
—Hola
Srta. Sandra. ¿Cómo está? —me preguntó, Peter.
—Muy
bien, gracias. ¿Y usted? —le pregunté amablemente. Tenía que
empezar a cuidar mis modales, después de todo yo era la futura
duquesa de Edimburgo.
—Muy
bien, también, Srta. —me contestó con una gran sonrisa en su
rostro—. Entren. —Hizo un gesto con la mano para que pasásemos.
Subimos
a la limusina y esta arrancó. El colegio estaba en el centro de
Londres y había como veinte minutos de camino desde la mansión, ya
que esta, estaba un poco a las afueras de la ciudad.
—¿Estás
nerviosa? —me preguntó Harry, rompiendo el silencio—. Digo, como
es tu primer día de clase...
—No,
no estoy nerviosa —le dije, cortante.
—Oh,
vamos, a mí no me puedes mentir.
—Bueno
sí, estoy un poco nerviosa, ¿y? —le confesé. Crucé mis brazos.
—Nada,
nada, sólo te preguntaba. Si que estas de mal humor hoy —me dijo,
girando la cabeza para mirar por la ventana.
—¡¿Y
quién te crees que me lo ha puesto?! —le grité con sarcasmo.
—¡¿Yo?!
—dijo incrédulo, comprendiendo la situación y señalándose a él
mismo con un dedo—. Yo no he hecho nada.
—No,
claro que no. Ha sido el uniforme, que se ha ido de repente volando y
a desaparecido.
—Sandra,
sabes que era sólo una broma.
—Sí,
Harry, pero eso no cambia el echo de que no me haya gustado —dije.
Ninguno de los dos dijo nada. Nos quedamos en silencio, mirando por
la ventana. Entonces recogí el poco valor que tenía y me decidí a
preguntar aquello que me daba vueltas por la cabeza desde el día
anterior—. ¿Harry? ¿Qué es eso que dijo Anne que tienes que
contarme? —pregunté, inocente. De repente Harry se puso muy
rígido, lo podía notar. Tenía las manos cerradas en puños, la
mandíbula tensa, los labios apretados y la vista centrada al frente,
sin mirar realmente nada. Pero justo cuando había abierto la boca
para hablar:
—Srta.
Sandra, Srto. Harry, hemos llegado —nos comunicó Peter, por una
ventanita que había en el lado del conductor. Olvidé el tema y miré
por la ventana. Vi el colegio entero. Era hermoso, parecía un
palacio. Tenía lagos, fuentes, estatuas y jardines alrededor del
edificio (el cual parecía bastante antiguo).
Salimos
de la limusina y una oleada de chicas vinieron y se pusieron
alrededor nuestro. Las chicas intentaban avanzar más y más; nos
estaban asfixiando. Me estaba ahogando, así que intenté escapar
como pude de esa multitud. Intenté empujarlas, pero no se movieron.
Les pegué (suavemente), les grité, pero de nada sirvió.
Finalmente, decidí agacharme y gatear alrededor de las piernas de
las chicas, hasta que hallé “la salida”. Cuando ya estuve de pie
de nuevo, sacudí mi uniforme para quitarle la suciedad. Me giré y
así como miraba, me di cuenta que estaban ahí por Harry. Todas le
pedían fotos o simplemente le daban los buenos días. Él las
recibía con una gran sonrisa.
“Así
que Harry es popular en este colegio, por eso es tan engreído
y se lo cree tanto.” pensé.
En
ese momento, vino corriendo una chica rubia y se lanzó a los brazos
de Harry. Él le extendió los brazos y le dedicó una sonrisa. Me
fui, no quería ver como esas “barbies” le decían cosas y menos
aquella rubia, zorra. Y vosotros pensaréis: "tiene celos".
Es posible, pero en esos tiempos era demasiado cabezota como para
admitirlo.
Me
dirigí a la entrada del colegio, sin echar otra mirada atrás. Justo
delante de la puerta principal, había una gran escalinata. Después
de subir los innumerables escalones, entré dentro del edificio y
busqué la oficina del director tal y como me había dicho Anne, pero
aquel colegio era enorme y los pasillos estaban llenos de alumnos que
me miraban curiosos.
Estaba
despistada buscando el despacho, y no me daba cuenta por donde iba.
Fue ahí cuando me choqué con alguien.
¿CONSEGUIRÁ
SANDRA LLEGAR A LA OFICINA DEL DIRECTOR? ¿CON QUIÉN SE HABRÁ
CHOCADO? ¿SERÁ HARRY? ¿SERÁ UN MATÓN? LO SABREMOS EN EL PRÓXIMO
CAPÍTULO DE "You never know what will happen..." ;D x
*Mademoiselle:
palabra francesa formal para referirse a una mujer de temprana edad.
En español se dice “señorita”. Se pronuncia /madmuasel/.
*Ama
de llaves:
empleada para el trabajo doméstico. Solo forman parte de una
estructura jerárquica dentro de las mansiones, es decir, trabajan en
las familias de clase alta en donde hay un numeroso personal de
empleados trabajando. Estas hacen un trabajo similar al de las
criadas, aunque no igual. Se encargan de controlar a los otros
empleados de la casa, como las criadas y jardineros. Además son las
encargadas de estar a disposición de sus patrones en todo momento
dentro de la casa, sirviéndoles la comida y estando más cerca de la
intimidad de éstos.
Hiiii! Aquí nuevo capítulo. Este, especialmente, es uno de los que me gustan más. Espero que os guste tanto como a mí. xD Aclaro que a partir de ahora Maritssa hablará así, es decir, diciendo "g" en ves de "r" así le dará un aspecto más real al personaje. Espero que lo entendáis. Y ahora en ves de poner "señorito/a" pondré "Srto./a.", la abreviatura, así no se me hará tan pesado a la hora de escribir. Creo que esas son todas las aclaraciones. :)) Gracias por leer y COMENTAD PLIS. VOY ENSERIO. Os quiero <3
Lots of kisses .xx
~Sandra


PERFECT BICHT ME HA ENCANTADO (como siempre)
ResponderEliminarLIS SIS XXX (porno.....) JAJAJAJAJAJ QUE PUTA SOY
JAJAJJAJAJAJAJ Diooos tía, ¿de qué vas? No me seas perver eeh. Un kiss de tu big sis. ;)
Eliminar¿Quien merece una ola? Sandra ¿Quien se merece una ola? Sandra ¿Quien? Sandra
ResponderEliminarUeeeeeeeeeee
Jajajaj
Gran capitull, me has quitau el aburrimientl Thank You :-D:-D.
Yo ya se con quien se choca jaja
Me encantan los siguientes cap, y este tmbn pero sobretodo algun siguiente :-P
NEXT
Hahahahahha YOOOOO. OOOOOOOOOOOOLAA. hahahhaha se nos va la olla a estas horas eh. xD
EliminarDe nothing ;)
Ya, ya. Sé que lo sabes y así no mola porque no te dejo con intriga, jum.
Jé, lo siguiente son los mejores. :))
Me encantaaaaaa este capítulo. Bueno, todos. JAJAJA Siguiente cuando puedas, guapa. Te quiero.
ResponderEliminar¿A qué sí? A mí también. hahhahaha. Cuando pueda subo el siguiente. Yo maas, y lo sabes.
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